El negocio y la educación
El negocio y la educación

El negocio y la educación

El sistema educativo está caduco. Años de estudio que se malgastan en una formación que se queda insuficiente para aquello a lo que nos enfrentamos a los veinte años.

Ilusionados, a esa edad todos nos hemos bajado de un barco llamado “Estudios” para comenzar -con suerte-, un nuevo viaje en otro barco: “Vida Profesional”. Pero, de repente, nos encontramos con infinidad de cuestiones para las que no estábamos preparados. Empresas u organizaciones que se rigen por criterios de rentabilidad, que tienen una cuenta de resultados, la necesidad de comercializarse, de tener una posición en el mercado y de competir.

Y no se trata solamente de la vida profesional. En nuestro día a día encontramos infinidad de cuestiones relevantes para las que tampoco hemos sido preparados. Participamos de una sociedad que se rige por leyes que desconocemos pero hemos de cumplir, de una tipología de estado que funciona gracias a un sistema tributario complejo que se nos escapa, y de un sistema económico global cuyo funcionamiento se antoja como ciencia ficción.

Nos falta también una mejor comprensión de las personas que nos rodean, de los mecanismos que nos mueven y motivan, y de cómo vivir en armonía.

Y damos por hecho que son cosas que toca aprender cuando cumplimos 20 años.

Así que quizás sea hora de que vayamos aprendiendo otras cosas. Como dice Richard Gerver, la educación no debe ser un barco que uno abandona para emprender un nuevo viaje. La educación debe consistir en desarrollar habilidades para la vida (una de las cuales es la propia capacidad de aprender). El aprendizaje debería ser entonces un viaje para toda la vida, lleno de experiencias, personas y papeles desempeñados. Sólo así ayudaremos a cada persona a encontrar su lugar en la sociedad, y a sacar el máximo partido de su vida.

Es un deber compartido el convertirnos en la última generación que no sabe aprender y que no sabe vivir. La última generación que sólo sabe –con suerte- hacer integrales, derivadas, latín, el subjuntivo postcoyunturado del verbo X y los nombres de las montañas de América del Sur. Genial para cuando nos toque viajar sobrevolando los Andes en plena internacionalización de nuestra empresa.

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javier@somoshoxton.com